sábado, 6 de junio de 2009

El Libro Infierno ( CARLO FRABETTI ) - Parte 8

El Sexto Círculo

La probóscide del bibliotecario se alargó como una manguera y aspiró de un estante próximo un librito que puso en mis manos: Camino, de Josemari Escrivá.-Ya lo he leído -dije devolviéndoselo con displicencia-. Y no me parece un libro especialmente violento. Misógino y ramplón, pero...-¿Y acaso hay mayor violencia que la misoginia (por no hablar de la ramplonería)? -me interrumpió el demonio-. El primer crimen no fue el fratricidio de Caín, sino el sojuzgamíento, basado en la fuerza bruta, de Eva por Adán. Engels lo vio claro: «La primera explotación, base de todas las demás, es la de la mujer por el hombre», dijo en El origen de la familia (aunque luego se le olvidó)... La misoginia (cuyo rostro es el machismo) es la pulsión de muerte de la humanidad, que la induce a reprimir su parte más vital y apacible, a potenciar su parte más violenta y destructiva. Dante, en su infierno, contempla cinco clases de violencia: contra el prójimo, contra sí mismo, contra Dios, contra natura y contra el arte. La misoginia (el machismo) es la máxima expresión de todas ellas, puesto que es fratricida (sororicida, para ser exacto), suicida, blasfema, antinatural y antiestética en grado sumo. Y este libelo es un primoroso collar de perlas de misoginia... «Gravedad -leyó tras abrir el libro por el principio--; deja esas muecas o carantoñas de mujerzuela... Sé varón, viriliza tu voluntad... Sé recio, sé viril, sé hombre. Y después, sé ángel». ¿Quién dijo que los ángeles no tienen sexo? Sigo: «Eres curioso y preguntón, oliscón y ventanero: ¿no te da vergüenza ser, hasta en tus defectos, tan poco masculino?». El solapado machismo de la Iglesia se manifiesta aquí sin pudor, casi con coquetería, y sin pudor se sublima en las alusiones a la Virgen, la mujer eunuco, la ablación divinizada... Pero veo que no te interesa mucho --concluyó el demonio dándome de nuevo el libro.-No me interesa nada. Si al menos fuera el otro camino, el Camino de perfección de santa Teresa...-También está aquí.-¿En este círculo?-Por supuesto. La represión es una de las peores formas de violencia, y esa fanática a la que llamas santa acuñó sentencias tan obtusamente represivas como «la imaginación es la loca de la casa» o «novelas, no verlas»... ¿Quieres echarle una ojeada a sus obras completas? Las tengo encuadernadas en piel de marrano...-No -respondí secamente-. Ya he superado la prueba, así que vámonos.-Por eso te he dado ese librito tan práctico: es tu «camino» para salir de aquí. Ábrelo por la página 117 y lee.-Si tú lo dices... «La transigencia -leí- es señal de no tener la verdad... Sé intransigente en la doctrina y en la conducta. ..».Como si fuera un trozo de hierro atraído por un potentísimo imán, el libro, que sujeté con todas mis fuerzas, me arrastró hacia arriba a gran velocidad.Una vez fuera del séptimo pozo, el libro abandonó su trayectoria vertical para buscar acomodo en los estantes del sexto, momento que aproveché para soltarlo y aterrizar en la corona circular que constituía la base de la siguiente sección infernal.Estaba ahora en un pozo de unos cuarenta metros de diámetro y unos cien de altura, lleno de libros congelados.El bibliotecario, que me había seguido en forma de humareda gris, se condensó a mi lado y me dijo:-Camino puede estar tanto en el Séptimo Círculo como en éste. El párrafo que acabas de leer ha puesto en evidencia su lado dogmático, y por eso ha sido atraído hasta aquí.-¿No es éste el círculo de los herejes?--Sí. Y puesto que no hay conocimiento más seguro que el de la ignorancia ni más certeza que la de la duda, los libros heréticos no son otros que los dogmáticos. El dogma es la herejía., del mismo modo (y por la misma razón) que la propiedad es el robo. Aquí están, por tanto, todos los libros que se proclaman detentores de la verdad, todas las biblias y todos los catecismos... Son aún más que los violentos, como puedes ver. Y más peligrosos.-Tampoco creo que sea éste mi sitio y...--Y quieres irte ya. De acuerdo, de acuerdo, divino impaciente... Ahora sí: voy a pensar un número racional, que tendrás que adivinar para pasar al Quinto Círculo... Ya lo he pensado.-Esta prueba tampoco es muy sencilla.-Intrínsecamente no lo es -reconoció el bibliotecario-, pero la simplifica el hecho de venir a continuación de la anterior. Y al decir esto te he dado una pista.Aún conservaba el papel donde había anotado las parejas de números. Lo contemplé durante unos segundos buscando la relación sugerida por el demonio y...-Ya está. Basta sustituir los guiones por barras -dije tendiendo la mano. El bibliotecario me pasó la pluma tras mojarla en su negra saliva, y uní la acción a la palabra.
1/1 1/2 1/3 1/4...2/1 2/2 2/3 2/4...3/1 3/2 3/3 3/4...4/1 4/2 4/3 4/4...
-¿Y ahora? -preguntó el demonio mirando el papel por encima de mi hombro con la cabeza cómicamente ladeada hacia la izquierda.-Ahí están todas las fracciones -contesté-, y también todos los enteros en forma de fracciones impropias, puesto que están todas las parejas de números posibles. No tengo más que ir enumerándolas en orden creciente según la suma de sus términos: 1/1, 1/2, 2/1, 1/3, 2/2, 3/1, 1/4, 2/3, 3/2,4/1...--De este modo, nombrarías varias veces {infinitas-veces, en el límite) cada número. El 1, por ejemplo, figuraría como 1/1, 2/2, 3/3... Y, por otra parte, en tu lista sólo hay números positivos, y los racionales también pueden ser negativos.--Cierto -admití-. Debo incorporar al esquema el truco especular de la segunda prueba: 1/1, -1/1, 1/2, -1/2, 2/1, -2/1... En cuanto a tu primera objeción, es irrelevante: puesto que en teoría dispongo de toda la eternidad, puedo permitirme el lujo de repetir los números cuantas veces quiera, pues igualmente acabaría diciendo el que has pensado, ya que mi lista va recorriendo todas las posibilidades de forma ordenada y exhaustiva.-De la misma forma ordenada y exhaustiva en que tú vas recorriendo los círculos del infierno -dijo el demonio con una opaca sonrisa.

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